Pasado y presente de la isla

Haití fue el primer país de América Latina en obtener su
independencia de la colonia que en este caso pertenecía a Francia. Si bien la
guerra por la independencia comienza en 1793, la victoria de los llamados
jacobinos negros se dio en 1804 con la retirada de las tropas francesas y la
posterior abolición de la esclavitud. Es necesario saber que esta independencia
solo abarco los términos políticos como en casi la totalidad de los países de
América Latina, pero la soga de ahorque que colgó sobre Haití fue aun peor.
Cuando la guerra comenzó en 1793, Francia estaba en pleno proceso de revolución
burguesa. Estos que no reconocían la independencia de Haití bloquearon sus vías
marítimas, con sus tropas expectantes para volver a cargar contra el país que
saqueó, explotó y esclavizó a una población por más de 200 años. Evidentemente
el proceso de los franceses cambiando de modelo social impidió concentrar sus
fuerzas sobre la colonia, sumado a esto el bloqueo que Francia sufría por parte
de Inglaterra.
Recién en 1825 Francia reconoció la independencia de Haití, no sin antes pedir
un resarcimiento de miles de millones de libras por la perdida de sus bienes, a
lo que el pueblo haitiano tuvo que aceptar resignado debido a las presiones que
imponía Estados Unidos (nueva potencia naciente), ante la posibilidad de una
nueva invasión. El país fue condenado muerte antes de nacer. Lejos de quedarse
de brazos cruzados ante las presiones de los países desarrollados, el pueblo
haitiano comprendió que para luchar contra este yugo, debía aportar y
fortalecer a otros procesos de liberación como el de la Gran Colombia
liderado por Simón bolívar. Haití contribuyó a la victoria de Bolívar nada
menos que con sus soldados mas calificados, barcos y armamentos bajo una sola
condición: liberar a todos los esclavos una vez terminada la guerra.
Bolívar cumplió, aunque cuando el general convoco a las naciones libres a la Convención de Panamá,
como dice Eduardo Galeano, se olvido de invitar Haití, pero se acordó de
invitar a Inglaterra. Las sucesivas invasiones militares, la sangrienta
dictadura de “papa doc” Duvallier, el golpe de estado a Arístide cuando asomo
siquiera a practicar simples medidas reformistas, fueron tejes y manejes (y por
cierto balas, secuestros y torturas) por parte de los Estados Unidos a lo largo
del siglo XX para terminar de arruinar y saquear al país que fue el primer
grito de dignidad de una América que surgía como independiente de las
metrópolis centrales de Europa.
En 2004 cuando la situación en el país no dio para mas y las tensiones sociales
empezaron a reventar, Estado Unidos volvió a intervenir militarmente, pero esta
vez utilizando a sus gobiernos súbditos de América Latina, Europa y Asia bajo
el pretexto de la ayuda humanitaria, creando así la famosa MINUSTAH, marines de
todos los ejércitos al acecho para cometer una masacre en el momento que sea
oportuno.
Aquellos/as que estén interesados por la historia del primer país libre pueden
indagar un poco mas en las cuantiosas bibliografías y análisis de personas
mucho mas capacitadas, pero cabe aclarar que lo que sumergió en la pobreza
extrema a las clases populares no fue el terremoto del 12 de enero (si bien ese
hecho termino de concretar el desastre) sino que antes, mucho tiempo antes,
Haití sufrió un sin numero de terremotos sociales llamado Estados Unidos de
América.
El basural del capitalismo
Si bien he recorrido tres departamentos del país, lo que he visto resulta
suficiente por lo menos para denunciar ante todo el mundo las condiciones
inhumanas en las que vive el pueblo haitiano. Haití carece del más mínimo
desarrollo de sus fuerzas productivas y todo lo que el pueblo haitiano
“consume” salvo raras excepciones es importado. En Haití las condiciones de
vida son casi medievales.
Carece de energía eléctrica, agua potable, gas natural, el transporte publico
se encuentra en condiciones paupérrimas y la problemática de la vivienda se
acentuó al limite, sobre todo en en la ciudad de Puerto Príncipe donde ocurrió
el terremoto en enero pasado; los escombros esparcidos por toda la capital del
país dan la impresión que la catástrofe natural se detuvo hace unos minutos.
En Puerto Príncipe hay miles de personas que después del fenómeno vive en las
calles, las pésimas condiciones higiénicas de la ciudad y del país en general
hacen que enfermedades como el “tifus”, la “malaria”, dengue, cólera, etc.
Estén a la orden del día y mate a varias centenas cada vez que hay un brote de
cualquiera de las enfermedades ya nombradas, todas ligadas a las cuestiones de
higiene comunitaria. Ciertamente durante esta semana en la región de Latibonit
hay un brote de cólera que en menos de 5 días ya causo la muerte de casi 100
personas. El estado haitiano es un ente ausente, mejor dicho destruido a causa
de las sucesivas invasiones, los golpes de estado y la evidente corrupción de
una pequeña elite que vive como si estuvieran en el país mas rico del mundo,
mientras miles de niños mueren al nacer, otros no llegan a los 5 años de vida y
el hambre o “gwangou” como dicen aquí son cosas tan normales que hacen del
panorama de la sociedad haitiana se vea bastante negro.
La MINUSTHA:
¿ayuda humanitaria?
Las tensiones sociales por esta situación de vida miserable que envuelve a
grandes mayorías del país, se agudiza día a día y tenderán a estallar en algún
momento. Aunque puede decirse que es posible un proceso de cambio, la cuestión
se resolverá en que condiciones y madurez política se encuentren los
movimientos y organizaciones populares para dar una salida política a una
eventual rebelión popular, aunque el destino político del país es mas que
incierto.
Pero a lo que me quiero referir es centralmente a la función de la MINUSTHA. Bajo el
pretexto de brindar ayuda humanitaria las Naciones Unidas comandada por las
grandes potencias imperialistas decidió en 2010 reforzar el envío de tropas,
principalmente de Brasil (quien comanda la MINUSTHA), Argentina, Uruguay y Paraguay en su
mayoría. Aunque también estén presentes tropas estadounidenses, europeas y
asiáticas.
Nunca se dejo claro que tipo de ayuda humanitaria podrían brindar soldados
instruidos para la guerra y no lo contrario. Evidentemente, como decía líneas
arriba, la función de la
MINUSTAH es contener con el uso de la fuerza, al pueblo
haitiano cuando se agote del hastío en el que vive cotidianamente. No hay otra
explicación, ya que de otra manera no harían rondas armados para el combate, ni
se atrincherarían en las numerosas bases que hay por todo el país.
No se ve a los soldados repartiendo comida, atendiendo a gente enferma, ni
colaborando para que la gente viva en mejores condiciones, como si lo hacen los
médicos cubanos y venezolanos y la Brigada Internacionalista
Dessalinnes que pertenece a la
Vía Campesina, realizando las mas diversas tareas para
subsanar un poco la miseria en la que el pueblo vive, eso es realmente ayuda
humanitaria, porque la pregunta es que tiene de humanitario alguien que esta
entrenado justamente para matar humanos.
Las elecciones del 28 de noviembre
En Haití ya arranco la contienda para las elecciones del 28 de noviembre de
2010, en estos comicios los postulantes para el cargo mayor son 19 y en mayor o
menor medida todos estos tienen una postura servil a las grandes potencias,
careciendo de un candidato que represente mínimamente la voz de los de abajo y
en donde la mayoría de los votos son fácilmente comprados debido a las
necesidades mayoría.
Hay un caso particular de una candidata a diputada en el departamento de Grand
Ans, que forma parte de un movimiento campesino llamado KPGA (konbit Peyisan
Grand Ans) cuyo nombre es Louisiane Nazaire mas conocida como “YAYANE” en el
que propone una serie de reivindicaciones de carácter económico y donde según
el propio movimiento tiene amplias chances de ocupar una banca en la cámara de
diputados. Como vemos la situación en el país es compleja en su sentido
económico como político y lejos de encontrar una solución a las problemáticas
de la mayoría, las contradicciones siguen aumentando entre muy pocos que tienen
mucho y la mayoría que carece de todo.
Roberto "Tito" Bruzzone es Brigadista del Frente Popular Darío
Santillán